El cuento al revés: el lobo y caperucita

Cuento 13

El lobo paseaba tranquilo por el bosque. Lo conocía de punta a punta y le gustaba mucho caminar por ahí. No le gustaba mucho acercarse a las orillas porque había unas construcciones raras, como su cueva pero cuadradas, donde vivían seres que tenían caras extrañas sin hocico y que hablaban un idioma poco lobuno.

El día que más miedo le dio fue uno que casi se topa cara a cara con uno de esos seres extraños.

Ella venía cubierta con una capa roja y cantaba en un lenguaje desconocido para el lobo. Se salvó porque corrió a esconderse detrás de unos arbustos. ¡Qué susto!