Todo un edificio

Cuento 9

Hace diez años el señor bigotón descubrió que una catarina había aterrizado en su bigote y había decidido vivir ahí.

Él era un hombre bueno y sabía que sería una maldad cortarse el bigote y dejar sin casa a la pobre catarina.

Siempre paseaban juntos y cuando él se sentaba en el parque, ella podía alzar el vuelo para saludar a sus amigos. La catarina hablaba tan bien del señor bigotón que, poco a poco, fueron llegando más insectos ¡y hasta pájaros! a vivir a su bigote.

Hace mucho tiempo que no se corta el bigote y es muy feliz siendo “el edificio” donde vive una alegre comunidad de animalitos.