Cascadas

Cuento 8

Desde que nació su mamá sabía que sería una niña muy sensible porque cuando lloraba le salían cascadas de lágrimas. No es broma.

Ya más grande se asustaba tanto con las pesadillas que lloraba hasta inundar la casa.

Un día su abuela le explicó que no estaba bien llorar así, que no podía estar taaaan triste porque ella la quería muuuuucho. Le dio un gran abrazo hasta que las cascadas de lágrimas desaparecieron.

Pero la abuelita, que era traviesa, comenzó a hacerle cosquillas y ella empezó a reír y reír y reír y reír, hasta que empezó a llorar cascadas de alegría.